António José Seguro se impuso con una ventaja clara sobre André Ventura en las elecciones presidenciales de Portugal. El resultado redefine el equilibrio institucional del país y plantea interrogantes sobre la contención de la extrema derecha en el marco democrático portugués. La participación electoral ha sido de un 51% aproximadamente.

António José Seguro / JOSÉ COELHO
Hechos principales
En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el 8 de febrero de 2026, António José Seguro obtuvo una victoria amplia frente a André Ventura, candidato del partido Chega (66,82% de los votos frente a 33,18%, respectivamente).
Con el escrutinio prácticamente completo, Seguro alcanzó alrededor de dos tercios de los votos (3.482.481), mientras que Ventura se situó en torno a un tercio. El resultado convierte a Seguro en el presidente electo con mayor número absoluto de votos desde la Revolución de los Claveles en 1974.
Seguro sucederá a Marcelo Rebelo de Sousa, cuyo mandato concluye tras diez años en el cargo. La transición institucional comenzará de inmediato y el nuevo mandato presidencial se iniciará el 9 de marzo de 2026.
Marco institucional
En el sistema político portugués, la Presidencia de la República no ejerce funciones ejecutivas directas, pero dispone de atribuciones institucionales relevantes. Entre ellas se incluyen la capacidad de vetar leyes, remitir normas al Tribunal Constitucional y, en situaciones de crisis política grave, disolver la Asamblea de la República y convocar elecciones anticipadas.
Por este motivo, el perfil del presidente resulta significativo para el funcionamiento del sistema político, especialmente en contextos de fragmentación parlamentaria o tensión entre poderes.
Lecturas políticas posibles (separadas del dato electoral)
Coordinación democrática transversal
Diversos análisis señalan que la amplia diferencia de votos puede explicarse, en parte, por la convergencia de apoyos procedentes de distintos sectores ideológicos que priorizaron evitar que la extrema derecha accediera a la jefatura del Estado. Esta dinámica fue visible en los respaldos explícitos e implícitos recibidos por Seguro durante la segunda vuelta.
Persistencia del espacio político de la derecha “radical”
La derrota presidencial no implica la desaparición del electorado de Chega. Ventura consolidó una base de apoyo relevante y continúa siendo un actor central dentro del sistema partidario portugués, lo que mantiene abierto el debate sobre la evolución futura de la derecha y la extrema derecha en el país.
Ambas interpretaciones no son excluyentes: el resultado puede reflejar tanto un voto defensivo mayoritario como la estabilización de un bloque radical minoritario pero significativo.
Elementos a observar
De cara a los próximos meses, el foco analítico estará puesto en la relación entre la Presidencia y el Gobierno, así como en el uso que el nuevo presidente haga de sus facultades institucionales. En particular, será relevante observar si su mandato se orienta a reforzar la estabilidad política o a intervenir activamente en eventuales escenarios de bloqueo.