España, la aliada olvidada: el rol decisivo de Bernardo de Gálvez en la independencia de Estados Unidos

Cuando se recuerda la independencia de Estados Unidos, la narrativa suele concentrarse en George Washington, el Ejército Continental y la decisiva intervención francesa. Mucho menos conocido es el papel desempeñado por España, cuya participación militar, financiera y logística resultó fundamental para debilitar a Gran Bretaña y hacer posible la victoria de las Trece Colonias.

Lejos de tratarse de una guerra exclusivamente norteamericana, el conflicto terminó convirtiéndose en un enfrentamiento internacional entre las principales potencias del siglo XVIII. Comprender esa dimensión permite explicar por qué la independencia estadounidense fue, también, el resultado de una compleja coalición internacional.

El compromiso español comenzó incluso antes de la declaración formal de guerra. Desde 1776, la Corona colaboró de manera encubierta con los rebeldes mediante la compañía Roderigue Hortalez et Cie., organizada por Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais y financiada conjuntamente por Francia y España. A través de esa red, el gobernador de Luisiana, Luis de Unzaga, y la casa comercial de Diego de Gardoqui, en Bilbao, facilitaron el envío de armas, pólvora, uniformes y otros suministros esenciales hacia las colonias rebeldes.

España entró oficialmente en guerra contra Gran Bretaña en junio de 1779 como aliada de Francia en el marco del Pacto de Familia borbónico, aunque sin establecer una alianza directa con el Congreso Continental. Su objetivo no era promover una revolución republicana, sino aprovechar la oportunidad para debilitar a su principal rival imperial y recuperar posiciones estratégicas perdidas años antes.

En el escenario americano, la figura central fue Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana española. Incluso antes de la declaración de guerra, mantuvo junto al comerciante estadounidense Oliver Pollock una red de abastecimiento a través del río Mississippi que permitió sostener a las fuerzas continentales con pólvora, medicinas y otros recursos.

Una vez iniciadas las hostilidades, Gálvez pasó a la ofensiva. Conquistó Baton Rouge en 1779, Mobile en 1780 y, tras un largo asedio, Pensacola en mayo de 1781, expulsando definitivamente a los británicos de la Florida Occidental. Estas campañas obligaron a Londres a distribuir tropas y recursos en varios frentes simultáneamente, reduciendo su capacidad para concentrarse en la rebelión de las Trece Colonias.

La contribución española también resultó decisiva en el plano financiero. En 1781, Francisco de Saavedra coordinó en La Habana la obtención de más de medio millón de pesos destinados a sostener la expedición naval francesa del almirante François Joseph Paul de Grasse. Aquellos fondos permitieron mantener operativa la flota que bloqueó la bahía de Chesapeake durante la campaña de Yorktown, condición indispensable para la rendición del ejército británico comandado por Charles Cornwallis.

La guerra produjo beneficios estratégicos para España. El Tratado de París de 1783 le permitió recuperar Florida Oriental, Florida Occidental y Menorca, aunque fracasó en su intento de reconquistar Gibraltar después de uno de los asedios más prolongados del siglo XVIII.

El reconocimiento internacional hacia Bernardo de Gálvez llegaría mucho tiempo después. En diciembre de 2014, el Congreso de los Estados Unidos lo declaró ciudadano honorario, una distinción reservada a un reducido grupo de figuras históricas extranjeras. Ese mismo año, su retrato fue incorporado de manera permanente al Capitolio, como reconocimiento a su contribución a la independencia estadounidense.

Dos siglos y medio después, la participación española continúa ocupando un lugar secundario en buena parte de la divulgación histórica. Sin embargo, la evidencia documental muestra que la independencia de Estados Unidos difícilmente pueda comprenderse sin considerar el dinero reunido en La Habana, los suministros enviados desde Bilbao, la campaña militar de Bernardo de Gálvez en el Golfo de México y la presión ejercida por España sobre el Imperio británico en múltiples escenarios.

La historia de la independencia estadounidense no pertenece únicamente a las Trece Colonias. También forma parte de la competencia entre grandes potencias que definió el orden internacional del siglo XVIII.


Fuente bibliográfica

Bibliografía recomendada

  • Chávez, T. E. (2002). Spain and the Independence of the United States: An Intrinsic Gift. University of New Mexico Press.
  • Ferreiro, L. D. (2016). Brothers at Arms: American Independence and the Men of France and Spain Who Saved It. Alfred A. Knopf.
  • Horne, G. (2008). The Counter-Revolution of 1776: Slave Resistance and the Origins of the United States of America. New York University Press.
  • National Park Service. Spanish Participation in the American Revolution.
  • U.S. Congress. Public Law 113-229 (2014). Honorary Citizenship for Bernardo de Gálvez.

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