
La detención de Álex Saab en Caracas durante la madrugada del miércoles marca un nuevo episodio de alto impacto político en Venezuela. Según informaron medios colombianos y la agencia Reuters, el empresario colombiano —considerado una figura clave del entramado económico del chavismo— habría sido capturado en un operativo conjunto entre autoridades venezolanas y el FBI.
De acuerdo con estas versiones, Saab fue detenido alrededor de las 2.30 de la madrugada en la capital venezolana y trasladado posteriormente a la sede del Helicoide, un centro de detención largamente denunciado por organismos de derechos humanos. En el mismo operativo también habría sido arrestado el empresario venezolano Raúl Gorrín Belisario, propietario de la cadena Globovisión y prófugo de la justicia estadounidense desde 2018.
Hasta el momento, el gobierno venezolano no emitió información oficial sobre las detenciones. El Ministerio de Comunicaciones no respondió solicitudes de comentarios y tampoco se pudo confirmar si Saab o Gorrín cuentan con representación legal. En paralelo, periodistas y voceros afines al oficialismo negaron la detención de Saab a través de redes sociales, lo que alimentó la confusión en las horas posteriores a la noticia.
Fuentes citadas por Reuters indicaron que Saab, de 54 años, podría ser extraditado a Estados Unidos en los próximos días. Un funcionario estadounidense destacó la relevancia de la cooperación de la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien controla actualmente los aparatos de seguridad del Estado venezolano.
Saab había enfrentado cargos en Estados Unidos por lavado de dinero vinculado a contratos del programa de abastecimiento CLAP y a otras operaciones financieras opacas durante el gobierno de Nicolás Maduro. Detenido en 2020 en Cabo Verde, fue extraditado a Estados Unidos y permaneció allí dos años, hasta que regresó a Venezuela en 2023 como parte de un intercambio de prisioneros negociado con la administración de Joe Biden.
A su regreso, Saab fue recibido como un “héroe nacional” por el chavismo y designado en cargos clave del gobierno, primero en el área de importaciones y exportaciones y luego como ministro de Industria Nacional y Producción. Sin embargo, tras la reciente captura de Maduro por fuerzas estadounidenses, Rodríguez lo desplazó del cargo sin ofrecer explicaciones públicas, un movimiento que, retrospectivamente, adquiere un nuevo significado político.
Estados Unidos había acusado a Saab de desviar cerca de 350 millones de dólares mediante un esquema de sobornos y manipulación del sistema cambiario venezolano. Aunque el empresario negó los cargos y reclamó inmunidad diplomática, los tribunales estadounidenses no habían resuelto definitivamente su apelación al momento del intercambio de prisioneros de 2023.
La posible detención de Saab se produce apenas un mes después del arresto de Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, y refuerza la percepción de un giro sustancial en la relación entre Washington y el gobierno interino venezolano. Rodríguez ha promovido en las últimas semanas un discurso de “normalización” y ha confirmado contactos directos con el presidente estadounidense Donald Trump y con el secretario de Estado Marco Rubio.
Análisis
La captura de Saab, de confirmarse, va más allá de un hecho judicial. Representa un mensaje político hacia dentro y fuera de Venezuela. Internamente, sugiere una reconfiguración del equilibrio de poder tras la caída de Maduro. Externamente, apunta a un nivel inédito de cooperación con Estados Unidos, orientado a desmontar las redes financieras del chavismo. El caso Saab se perfila así como una pieza clave en el proceso de transición venezolana y en el eventual rediseño de su relación con Washington.