La expansión del BRICS refleja el avance de un sistema internacional más multipolar y el creciente protagonismo del Sur Global. Aunque el bloque aún enfrenta profundas diferencias internas, su crecimiento evidencia el cuestionamiento cada vez mayor al liderazgo histórico de Occidente dentro del orden mundial.

Introducción
Durante gran parte del siglo XX y comienzos del XXI, el sistema internacional estuvo dominado políticamente, económicamente y militarmente por las potencias occidentales, especialmente por Estados Unidos. Sin embargo, el ascenso económico de nuevas potencias emergentes y el creciente cuestionamiento a las instituciones internacionales tradicionales dieron lugar a un escenario más competitivo y multipolar. En este contexto, el surgimiento y expansión de los BRICS (integrados por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) representan uno de los fenómenos más relevantes de la política internacional contemporánea (Nye, 2015).
El bloque no solo concentra una parte significativa de la población y de la economía mundial, sino que además busca incrementar la representación del llamado “Sur Global” —el conjunto de países emergentes o en desarrollo de Asia, África y América Latina que reclaman una mayor representación dentro del sistema internacional— dejando de lado la influencia de Occidente de estos últimos años. A través de mecanismos de cooperación económica, financiera y política, los BRICS intentan consolidarse como una alternativa capaz de equilibrar el poder global. Las profundas diferencias internas entre los Estados miembros del foro generan dudas sobre su capacidad para actuar de manera cohesionada y convertirse en un verdadero reemplazo del “orden occidental” (Stuenkel, 2020).
Desarrollo y análisis
El crecimiento del BRICS representa uno de los cambios más significativos dentro de la actual política internacional. Todo comienza en el año 2006, cuando los ministros de relaciones exteriores de los países miembros deciden celebrar una primera reunión al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas, lo que da inicio a una nueva alianza de cooperación económica y política. Desde entonces, el bloque logró consolidarse como representante de una parte considerable de la población mundial y alcanzó una creciente participación dentro de la economía global, situación que fortaleció su capacidad de incidencia en los asuntos internacionales (Council on Foreign Relations, 2024).
Más allá de su relevancia económica, el bloque adquirió una dimensión geopolítica cada vez más importante. En un contexto marcado por el desgaste de la hegemonía occidental, los BRICS comenzaron a presentarse como una alternativa parcial al orden internacional liderado por Estados Unidos y las instituciones occidentales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Uno de los principales objetivos del bloque consiste en reducir la dependencia de las estructuras financieras dominadas por Occidente. En este sentido, la creación de un Nuevo Banco de Desarrollo —fundado por los BRICS en 2014 como alternativa parcial a organismos financieros tradicionales como el FMI y el Banco Mundial— constituyó un intento de ofrecer mecanismos alternativos de financiamiento e inversión para las economías emergentes. Asimismo, varios miembros de los BRICS impulsaron acuerdos comerciales en monedas locales con el propósito de disminuir la dependencia del dólar estadounidense dentro del comercio internacional. Estas iniciativas reflejan la intención de construir mayores márgenes de autonomía estratégica frente a un sistema internacional percibido por varios Estados como desigual y concentrado (New Development Bank, 2024).
Aunque los BRICS buscan reducir esa dependencia, todavía carecen de herramientas suficientes para reemplazar completamente la arquitectura económica internacional vigente. En consecuencia, el bloque aún no cuenta con el grado de cohesión política necesario para actuar como una alianza estratégica comparable a las organizaciones internacionales consolidadas. No obstante, el crecimiento de los BRICS evidencia una transformación más profunda dentro del sistema internacional contemporáneo. Más que reemplazar inmediatamente al “orden occidental”, el bloque representa el avance de un escenario internacional más multipolar, competitivo y fragmentado, donde las nuevas potencias buscan disputar espacios de poder e influencia global. En este contexto, los BRICS se consolidaron como uno de los principales actores del proceso de transición hacia un equilibrio internacional menos concentrado en Occidente.
Al mismo tiempo que muestran sus avances, los BRICS enfrentan importantes limitaciones internas que dificultan su consolidación como una alternativa plenamente cohesionada al “orden occidental”, ya que el bloque reúne países con intereses económicos, prioridades geopolíticas y modelos políticos diferentes entre sí (Stuenkel, 2020). Por ejemplo, la rivalidad entre China e India representa uno de los principales obstáculos para una integración más profunda y sostenida en el tiempo. Asimismo, las diferencias económicas entre los miembros generan dificultades para coordinar políticas comunes a largo plazo. A pesar de estas limitaciones y de las diferencias estratégicas entre sus miembros, los BRICS continuaron ampliando su influencia internacional durante los últimos años. La expansión fue impulsada a partir de la cumbre de Johannesburgo de 2023, que incorporó a países como Arabia Saudita, Irán, Egipto, Etiopía y Emiratos Árabes Unidos, evidenciando el creciente interés de diversas potencias regionales por participar en espacios alternativos de cooperación política y económica. Esta ampliación fortaleció la proyección geopolítica del bloque y consolidó su imagen como representación del Sur Global (Council on Foreign Relations, 2024). Además, la incorporación de nuevos miembros permitió ampliar el alcance económico y energético de los BRICS, otorgándoles mayor capacidad de influencia en áreas estratégicas como el comercio internacional, los recursos naturales y la seguridad energética. De esta manera, el bloque busca posicionarse no solo como un espacio de cooperación entre las economías emergentes, sino también como un actor relevante en la reconfiguración del equilibrio global.
Conclusión
Los BRICS representan uno de los principales desafíos contemporáneos al orden internacional liderado históricamente por Occidente. Su crecimiento económico, su capacidad de coordinación política y su intención de fortalecer al Sur Global evidencian una transición hacia un sistema internacional más multipolar. Las diferencias estratégicas entre los miembros y la persistencia de estructuras financieras dominadas por Occidente limitan, por lo menos por ahora, la posibilidad de que el bloque se convierta en una alternativa completamente consolidada.
Más que reemplazar inmediatamente el “orden occidental”, los BRICS prometen desempeñar un papel cada vez más relevante en la construcción de un equilibrio global más competitivo y complejo. El futuro del bloque dependerá no solo de su capacidad económica, sino de su habilidad para superar las divisiones internas y actuar de manera más coordinada frente a los actuales desafíos del sistema internacional.
Bibliografía y páginas web utilizadas
Council on Foreign Relations. (2024). What is the BRICS group and why is it expanding? Recuperado de https://www.cfr.org/backgrounders/what-brics-group-and-why-it-expanding
Giaccaglia, C. et al. (2025). Coordenadas BRICS: alineamientos y realineamientos frente a la transición hegemónica global (1.ª ed.). Rosario: UNR Editora.
New Development Bank. (2024). Annual Report 2024 — Overview. Recuperado de https://www.ndb.int/annual-report/2024/overview/
Nye, J. (2015). Is the American Century Over? (1.ª ed.). Cambridge: Polity Press.
Stuenkel, O. (2020). The BRICS and the Future of Global Order (2.ª ed.). Londres: Lexington Books.
Sobre el autor
Felipe Daniel Barrientos es Licenciado en Relaciones Internacionales (Universidad Católica de Salta, 2025), con especializaciones en Política Internacional y en Problemáticas de Política Exterior otorgadas por el Instituto Superior de la Carrera (ISC), Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ha participado en espacios de análisis y divulgación vinculados a la política internacional, la geopolítica y los asuntos globales, y ha colaborado con medios digitales dedicados al análisis internacional, abordando temas relacionados con la multipolaridad, los conflictos internacionales y la transformación del orden mundial contemporáneo.
Nota editorial: las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor y no representan necesariamente la posición de Internacionalizarse.