
En 2002 se estrenó en España la película “Los lunes al sol” con un elenco de personajes envidiables como Luis Tosar o el gran Javier Bardem. Esta historia ambientada en la ciudad gallega de Vigo cuenta la vida de un grupo de amigos que pierden su trabajo en un astillero en la Galicia de principios de los años 2000.
Lo más llamativo de esta historia es curiosamente el spoiler geopolítico que se esconde entre líneas porque resulta que los supuestos dueños de los astilleros se van a producir barcos a COREA.
Mucha gente no lo sabe pero Corea del Sur es un gigante del sector marítimo, los mayores astilleros del mundo se ubican aquí y mientras China gana en volumen de ventas (Entre un 45-50% de las ventas mundiales) Corea del Sur trabaja en la precisión y en la construcción de megabuques como los metaneros que surten de GNL el mundo.
A continuación, en un pequeño artículo analizaremos grosso modo cómo Corea del Sur pasó de ser un arrozal pobre y arrasado por la guerra a ser una de las 15 economías más pujantes del mundo a pesar de su pequeño tamaño (poco más de 100.000 km²).
EL ORÍGEN
El nacimiento de Corea del Sur como país plenamente independiente data de junio de 1953 con la firma del armisticio que paraliza la terrible guerra de Corea (y que todavía continúa vigente). El país quedó dividido en el plano geográfico y geopolítico con dos gobiernos completamente opuestos: al norte del paralelo 38 se encontraba la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) y al sur del paralelo 38 se estableció la República de Corea (Corea del Sur).

Imagen de la firma del acuerdo de armisticio en la guerra de Corea, 27 de junio de 1953. Foto: Wikipedia
Por desgracia para los surcoreanos, entonces no eran la potencia que son hoy en día; todo lo contrario: el norte era la parte rica de la península, la zona minera desarrollada por los japoneses durante su ocupación (1905-1945). El sur era tremendamente agrícola y menos desarrollado (industrialmente hablando), por esto, la parte sur de la península coreana era conocida con el sobrenombre de “arrozal”.

Imagen de la transformación de Corea del Sur. Foto: X.com
El gran salto adelante
Tras la guerra, el país quedó bajo el control del dictador Syngman Rhee, anticomunista y aliado de EEUU. Rhee dirigió el país con puño de hierro desde 1948 hasta 1960, año en el que una revolución nacional (Revolución de primavera) hizo caer su régimen tras intentar un tongo electoral de dimensiones bíblicas con el fin de afianzarse en el poder. En 1961, ante el caos, consecuencia de esa revolución, y una situación económica pésima, se produce un golpe de Estado que lleva a otro dictador anticomunista al poder; su nombre: Park Chung-Hee.
Este hombre, como otros líderes asiáticos autoritarios (y al contrario que su predecesor), vio clara una cosa: SI NO ERES ÚTIL PARA EL MUNDO, NO SIRVES PARA NADA. Con esto en mente, Park C.H. se puso manos a la obra para llevar a cabo una gran revolución industrial en la joven nación; se reunió con las familias más ricas del país y les pidió que produjeran todo lo que el mundo podía necesitar. En los años 1960 Japón empezó a consolidarse como una economía de rápido crecimiento, lo que llevó a muchas empresas a buscar una alternativa más barata; ahí entró Corea del Sur en la ecuación. Juguetes, prendas textiles, pelucas, productos de caucho y todo lo que pudiese producirse de forma barata se hacían en Corea del Sur bajo la estructura de los chaebols.

Samsung, Hyundai, LG y SK son algunos de los chaebols más importantes de Corea del Sur y el mundo. Foto: YouTube
P. Chung-Hee era anticomunista declarado, pero curiosamente empezó a aplicar “planes quinquenales” al estilo soviético (que después copiaría Deng Xiaoping) mezclados con el sistema capitalista y la iniciativa privada.
Estas empresas privadas dependían del gobierno ya que P. K. Hee NACIONALIZÓ LA BANCA del joven país e imponía cuotas de producción. Si un chaebol no quería seguir las órdenes del ejecutivo P. K. Hee, cortaba el flujo de dinero y simplemente desaparecía.
Los chaebols que ayudó a crear Park Chung Hee siguen siendo inmensamente importantes en Corea del Sur y su definición sencilla es que son grupos empresariales enormes que fabrican de todo y en distintas industrias, por ejemplo, Samsung.
Samsung fabrica móviles, televisores, chips de última generación y otros electrodomésticos; también ensambla los coches de Renault en Corea del Sur, construye edificios, tiene aseguradoras e incluso sus propios hospitales.
El gobierno de Park Chung Hee acabó en octubre de 1979 cuando el jefe de su servicio de inteligencia (KCIA) le disparó a bocajarro dos tiros en una cena dentro de la residencia presidencial (Casa Azul).

Imagen del funeral de Park Chung Hee el 3 de noviembre de 1979. Foto: Britannica
Tras la muerte de Park C.H., otro dictador asumió el poder, Chun Doo-hwan, pero el movimiento prodemocracia en Corea del Sur era muy fuerte, por lo que, a pesar de la represión (véase Revuelta de Gwangju), la dictadura cayó. Cabe decir que este fin de la dictadura estuvo ligado también a lo que parecía el fin de la Guerra Fría, por lo que EE.UU. dejó de apoyar ciegamente al régimen de Seúl y en 1987 se celebraron las primeras elecciones democráticas del país.
Corea la buena
Con la guerra fría acabando, las empresas surcoreanas conquistando el mundo y la apertura democrática en marcha, Corea del Sur se plantó en 1988. Año en el que se celebraron los míticos Juegos Olímpicos de Seúl; para muchos analistas, esto significaba el “final” de la guerra de Corea; el sur había conseguido desarrollarse y ser un ejemplo para el mundo, mientras el norte era un satélite económico de la URSS y China, sin nada que ofrecer.
Corea del Norte trató de boicotear estos JJOO incluso por medio de acciones terroristas pero no sirvió para nada, hasta la URSS (sus grandes aliados del norte) dieron la espalda a los postulados de Kim Il Sung. Corea del Sur era ahora la referencia en la península.

Imagen de los JJOO de Seúl de 1988. Foto: Mondo Worldwide
Los locos años 1990
Con el fin de la Guerra Fría, Corea del Sur estableció relaciones diplomáticas con Rusia y China; el país seguía creciendo de forma vertiginosa (un 8,6% anual entre 1990 y 1996), la democratización seguía implementándose y el futuro pintaba bien, pero en 1997 todo cambió. En 1997, el déficit comercial de muchos países como la propia Corea, Malasia o Tailandia (entre otros), sumado a los tipos de cambio con el dólar y factores como el endeudamiento o la falta de regulaciones en el sistema financiero provocó una crisis nacional en Corea del Sur.

Ciudadanos surcoreanos protestan contra las reformas del FMI. Foto: AutenticDistribution
Esta crisis fue un cribado total para los chaebols; Corea del Sur recibió un rescate de más de 50.000 millones de dólares en ese entonces de distintos organismos como el FMI, el Banco Mundial o el Banco Asiático de Desarrollo. De los 30 grandes chaebols, entre 11 y 16 quebraron, fueron vendidos, absorbidos o divididos.
El ejemplo más claro y salvaje de esta crisis fue la empresa “Daewoo”, que acabó desapareciendo entre la crisis de 1997 y los fraudes perpetrados por su fundador y presidente Kim Woo-Jung, quien acabó fugándose del país en 1999. La quiebra del grupo entonces se valoraba entre 50.000 y 60.000 millones de dólares, lo que representó la mayor quiebra de una empresa surcoreana; el gobierno la intervino y la vendió por partes.
Hasta entonces, Daewoo era el 2.º chaebol del país (sólo superado por Hyundai); su peso económico equivalía al 13% del PIB surcoreano de entonces; entre 80.000 y 130.000 empleos se vieron afectados directa o indirectamente y más de 6.000 empresas proveedoras estuvieron cerca de quebrar o directamente quebraron.
La crisis de 1997 dejó claro que el sistema de chaebols que había generado tanto prestigio y riqueza al país tenía defectos y problemas bastante graves. Dejar la economía en manos de 10, 20 o 30 superempresas es un riesgo demasiado grande; si un chaebol se resfría, el país rápidamente se contagia.
El nuevo milenio
Con el nuevo milenio, Corea del Sur pasó de ser un “tigre asiático” a consolidarse como una potencia desarrollada global. Sus coches y electrodomésticos empezaron a hacerse cada vez más visibles en “Occidente” (especialmente en Europa) y en poco tiempo empezaron a marcar tendencia desarrollando las tecnologías más pioneras del mercado.

Es famosa la colaboración que llevan desarrollando desde hace más de 20 años la marca surcoreana Kia y el tenista Rafa Nadal.
Muchas veces se habla de China como ejemplo de rápido desarrollo; en menos de 50 años, parece que ha pasado del siglo XIX al XXI, pero Corea del Sur no tiene nada que envidiar. Hoy Corea del Sur está entre las 15 mayores economías del mundo, rivalizando cada año con países como España (5 veces más grande), Australia, México y Rusia; estos últimos tres países son gigantes en tamaño y gigantes en recursos en comparación con Corea del Sur, que no tiene ningún gran recurso bajo tierra. Esto demuestra el tesón y el esfuerzo de esta joven nación que hasta hace 60 años tenía un índice de desarrollo más bajo que muchos países del África subsahariana hoy día.
Corea del Sur en números
Como bien señalamos al principio de este artículo, la capacidad de los astilleros surcoreanos es envidiable; entre el 20 y el 30% de los barcos del mundo se producen aquí, pero, al contrario que China, Corea del Sur se enfoca más en los trabajos de alta precisión, como la fabricación de grandes buques portacontenedores o metaneros que transportan GNL alrededor del mundo.
El dominio surcoreano en el campo de los metaneros es increíble; entre el 50% y el 70% de los metaneros son fabricados aquí. De hecho, el astillero más grande del mundo está en Ulsan , pertenece al grupo Hyundai y en él trabajan 25.000 personas.

Imagen del astillero de Hyundai en Ulsan. Foto:KEDglobal

Imagen de un metanero. Corea del Sur domina su mercado global. Foto: Marine Digital
En el mundo del motor Corea destaca por sus coches de marca Hyundai y Kia, en medio de la transición energética al contrario que las empresas europeas que se enfocaron sólo en los vehículos eléctricos y en las baterías de litio, el grupo Hyundai ha preferido desarrollar un catálogo compuesto de coches multienergía: Coches de gasolina y diésel que pueden ser adaptados para funcionar con e-fuels menos contaminantes, híbridos, eléctricos, microhíbridos e incluso vehículos propulsados por hidrógeno.
En base a datos de 2025 el grupo surcoreano es el 3er mayor fabricante de vehículos del mundo sólo superado por Toyota y Volkswagen, sus ventas han superado las 7.2 millones de unidades y su cuota de mercado global se posiciona entre 7.5-9% del total.

Imagen del Hyundai N Vision 74, un prototipo de hidrógeno desarrollado por el gigante surcoreano. Foto: KM77
Otro campo donde destacan los productos surcoreanos es el de los electrodomésticos y cada vez más en el campo de los electrodomésticos inteligentes, ya que Corea del Sur es uno de los pocos países del mundo que son capaces de fabricar semiconductores pioneros en esta materia. En torno a un 20% de todos los electrodomésticos que se venden en el mundo son de dos marcas de este pequeño país: LG y Samsung.
Y ahora que estamos hablando de semiconductores, no podemos obviar que estos representan entre un 20% y un 25% de las exportaciones surcoreanas, generando cada año más de 170.000 millones de dólares en ventas. Es el 2.º mayor fabricante del mundo de chips, sólo superado por EE.UU.
¿Y el futuro?
Vale, ya hemos visto que Corea del Sur ha sido y es, a pesar de su tamaño, UN GIGANTE ECONÓMICO, pero ¿podrá esto mantenerse de cara al futuro? ALERTA SPOILER: PARECE QUE SÍ.
Para empezar, en el campo de los semiconductores están haciendo todo lo posible para evitar una dependencia excesiva de proveedores extranjeros. La idea a medio y largo plazo (2035-2050) es conseguir un 50% de autosuficiencia en la cadena de suministro general de semiconductores. De momento están desarrollando una cooperación estratégica con el gigante neerlandés de máquinas litográficas ASML que ya ha abierto un campus en Corea del Sur en la ciudad de Hwaseong (a unos 25 km de la capital Seúl).

Imagen de la inauguración del campus de ASML en la ciudad de Hwaseong en noviembre de 2025. Foto: Yonhap News
En el mundo del motor (otro campo estratégico), los planes de los gigantes como Hyundai son apostar por la electricidad, pero sin centrarse solo en las baterías de litio, sino también en las de sodio y en estudiar materiales novedosos como el grafeno. Es verdad que en el aspecto de las baterías y minerales estratégicos todavía son muy dependientes de China, pero la estrategia para 2030 es reducir esa dependencia crítica hasta un 50%, intentando diversificar sus cadenas de producción y reciclando los materiales en cuestión.
Otro combustible que se está haciendo cada vez más fuerte es el famoso hidrógeno, mientras Europa se queda quieta, China, Corea del Sur y Japón, entre otros países de la región, apuestan por esta tecnología que parece ser la indicada para mover el transporte pesado y hacer funcionar también la industria más pesada y más difícil de descontaminar.
Al igual que en la industria naval, Corea del Sur parece centrarse en la calidad de su tecnología en lugar de centrarse en la cantidad como bien hace China, son líderes por ejemplo en la producción de celdas de combustible PEM para movilidad, también son líderes en eficiencia y durabilidad de esta tecnología.

Imagen del Hyundai Nexo en el Centro Nacional de Hidrógeno español, este es un vehículo movido al 100% por una pila de combustible de hidrógeno y Hyundai asegura que su autonomía es de más de 800 km por tanque.
Como vemos, parece que Corea del Sur y su industria seguirán dando mucha guerra de cara al futuro.
¿Y las nuevas generaciones?
Aquí entramos en un tema interesante: durante décadas el sueño de tod@ corean@ era hacer carrera en los famosos chaebols, incluso para entrar en estos se hacían exámenes al estilo de las oposiciones. Para entender la magnitud de este proceso, ha habido convocatorias en chaebols como Samsung donde han llegado a registrarse 200.000 personas para hacer el famoso examen.
Pero todo cambia. Las nuevas generaciones siguen interesadas en hacer carrera en gigantes como Hyundai o LG, pero no como antes. La idea de emprender y desarrollar startups al estilo americano ha llegado a Corea del Sur y el gobierno está muy interesado en que no sea una moda pasajera; sabe que depender de sólo 4 o 5 conglomerados industriales es un peligro macroeconómico, como bien se demostró en 1997. A día de hoy, los 5 conglomerados más importantes del país producen cerca del 50% del PIB nacional.
Algunos ejemplos de estas nuevas startups son:
Toss: app financiera todo en uno, similar a Bizum pero mucho más grande.
- Rebellions: Empresa diseñadora de semiconductores para la industria de la IA.
- Lunit: startup en el campo de la IA para uso médico, especialmente en la detección y lucha contra el cáncer.
- Yanolja: El “Booking+Airbnb” surcoreano, empezó como una plataforma para reservar moteles y ha acabado convirtiéndose global para la organización de viajes.
La K-Defense
No podemos acabar este artículo sin nombrar una de las industrias más importantes de Corea del Sur: su defensa.
A finales de los 1960 y principios de 1970, el dictador surcoreano, Park Chung Hee, vio cómo Corea del Norte llevaba a cabo operaciones desestabilizadoras en la península y EE.UU. empezaba a abandonar a Vietnam del Sur debido a la imposibilidad de ganar la guerra; empezó a desarrollar su propia industria defensiva. Vietnam fue para Park un aviso: si no podían defenderse por sí mismos, los EE. UU. simplemente no se sacrificarían por ellos.
La caída de Saigón en 1975 causó una gran conmoción en Park C.H. Estaba convencido de que Seúl podría ser el próximo Saigón, así que estos planes para el establecimiento de una industria de defensa surcoreana fuerte se aceleraron.
Bien, más de 50 años después Corea del Sur es el 4º mayor exportador de armas del mundo con un 6% del mercado global, las ventas globales de sus empresas facturaron en 2025 entre 28.000-30.000 millones de dólares.
Lo que más llama la atención del modelo surcoreano es que funciona de forma parecida a una franquicia. Por ejemplo, cualquier país puede comprarlas y fabricarlas in situ, que es lo que están haciendo países como Polonia o Rumanía. Este modelo permite armarse rápidamente con material equilibrado en cuanto a calidad-precio, crear puestos de trabajo y vender a la ciudadanía que el gasto en defensa es una inversión y no un gasto.

Imagen de carros de combate K2 de la marca Hyundai en el puerto de Gdynia en Polonia en 2022.
Al contrario que EE. UU., Alemania y otros países que son muy celosos de su propiedad intelectual y de los puestos de trabajo en la industria de defensa, los surcoreanos se abren camino por medio de franquicias al estilo de Telepizza y McDonald’s. Este modelo recibe el nombre de “K-Defence Franchise”.
En definitiva, Corea del Sur ejemplifica cómo la innovación industrial y el dinamismo de sus corporaciones pueden proyectar a una nación hacia el liderazgo geopolítico global. Su creciente influencia en sectores estratégicos garantiza que el país asiático seguirá ganando un peso determinante en el comercio internacional, una trayectoria expansiva cuyas claves y repercusiones continuaremos analizando en Internacionalizarse.
Sobre el autor
Brais Rodríguez es apasionado de la geopolítica. Colabora con Internacionalizarse como redactor desde hace 2 años.
Este artículo forma parte de la sección de autores invitados de Internacionalizarse.